Sofás de piel

Sofá de piel rojo

La piel es un material de lo más recomendable si queremos tener un sofá de calidad con un diseño elegante y distinguido. En el siguiente artículo hablaremos de las múltiples cualidades que presentan este tipo de sofás y hablaremos de los diferentes tipos de pieles que podemos encontrar en el mercado, analizando los pros y los contras de cada una de ellas.

Una de las ventajas de los sofás de piel es, como decíamos inicialmente, el poderío estético que éstos nos ofrecen. La piel es un material que trasmite elegancia, clase y distinción, pero también modernidad y estilo. Con un sofá de piel de calidad estamos asentando una buena base para tener una decoración del salón destacada.

Otro de los aspectos favorables de los sofás de piel es que éstos conservan la misma temperatura durante todo el año. En invierno no notaremos que el sofá está frío en ningún momento, y en verano la piel tampoco estará más caliente de lo habitual. La temperatura del sofá será siempre la misma, haga la temperatura ambiente que haga.

La piel es un material natural, flexible y transpirable, lo que hace que se ajuste fácilmente a nuestro cuerpo mejorando la comodidad global. Otro aspecto a destacar de este material es la exclusividad, ya que cada parte de la piel es única, por lo que no habrá ningún sofá idéntico al nuestro en todo el mundo.

Si te preocupa el hecho de que los sofás de piel auténtica estén realizados con pieles de animales, queremos dejarte un poco más tranquilo porque en ningún momento matan animales expresamente para realizarlos. La piel que se utiliza para las creaciones proviene de animales ya muertos para la alimentación.

Uno de las “desventajas” de este tipo de sofás es el precio, que es de los más elevados si hablamos de materiales para sofás. Pero la exclusividad, el diseño, la elegancia, la duración, la comodidad y la distinción que nos dan los sofás de piel tienen un precio. Y te aseguramos que vale la pena pagarlo.

Una vez comentadas las características de los sofás de piel en general, es momento de pasar a analizar los diferentes tipos de pieles que pueden componer nuestros sofás.

Pura anilina

Ésta es una de las más suaves de todas las pieles, aunque esto es una espada de doble filo. Lo que ganamos en una increíble textura lo perdemos en resistencia. Cuanto más suave y flexible sea la piel, menos resistente será.

Este tipo de piel se suele pintar para darle originales colores, pero eso no quiere decir que vaya a haber sofás iguales, ya que cada piel puede reaccionar ligeramente diferente y adaptar los colores de una forma distinta.

Semi-anilina

Pieles curadas con una calidad superior a la media. No todas las pieles son adecuadas para esta categoría específica. El diseño es muy detallado y siempre fiel al color original de la piel.

Pigmentado

Lo que se hace para crear este tipo de piel es teñir con partículas de color su superficie. Esta piel mantiene casi todas las propiedades originales de la piel, siendo resistente a la luz y ofreciéndonos una fácil y cómoda limpieza.

Gamuza

Con esta piel ganamos estéticamente, pero perdemos con su mantenimiento, porque es difícil de cuidar. Por lo general las manchas en este tipo de piel son difíciles de eliminar.

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